viernes, 20 de septiembre de 2013

Arena de mil desiertos



Le hubiera gustado contarte muchas cosas. 
Mil granos de huellas por cada ola de arena. 
Pero apenas tenía nada que decir. 
Más que individuo era gente. Silencio. 
Barbecho. 804 kilos de espasmo. Túetano. 
Amalgama de ría: corriente, tierra 
buscando una sombra acesa. 
Prístina está la mar, Cristina. 
¿Arde entre nubes el bosque? 
Riadas de tempo son sangue
Aún es hora de llegar, Bispo. 
Sim, porque hoje é quinta feira, Roberto. 
Y ya sabes, ya. Não foi por interesse, 
mas com todo interesse do mundo
Y ese horizonte de fuego:
Camiño, camiño branco... non séi 
para dónde vas, Najla.

¡Y la vida, que, a ratos, muestra su desnudez más bella entre blancos camiños de mar! Cristina, Bispo, Roberto, Najla: ola, horizonte, monte, arena... caminos viejos que encuentran caminos nuevos, puro lirismo que hoy os recomiendo:


Na lingua que eu falo, Najla Shami canta a Rosalía Castro, Libro y CD (en galego, por supuesto): impecable en su lirismo, su fuerza, su belleza. Una bocanada de aire fresco, que no pierde ni un ápice de fuerza ni belleza en vivo y en directo. Editorial Galaxia, 2013, ISBN: 978-84-9865-485-1. Descubrir a Najla, sin haberme dado cuenta de que la iba a descubrir, fue mucho más que un descubrimiento.

Meninos de São Raimundo, Crônicas & Poemas, Roberto Lima y Bispo Filho. Belo Horizonte, Edição do Autor, 2013, CDD-869.93, CDD-869.91. Crónicas y poemas de una intensidad, realidad y belleza que estremecen (en portugués, por supuesto). Desplazarse hasta Compostela, ver a sus autores y oír una crónica o un poema en su propia voz ha sido una de esas dichas que me ha regalado la vida. Si leéis portugués, os recomiendo la lectura del libro de Bispo y Roberto. Y, si no, también.

Sombra Acesa (IV Premio de Poesia Espiral Maior), Cristina Cabada, 1996, ISBN: 84-88137-94-X (en galego, por supuesto). Volver a Cristina, al círculo del estado grávido en que me hallaba cuando en 1996 me envió, primero, su libro en unos folios y, luego, el libro publicado. Volver a sus letras, a la posada antigua, bebiendo de savias nuevas ancladas en savia vieja. Y respirar. Solo eso. Porque la poesía, aunque sean estos malos tiempos para la lírica, sigue siendo un rayo de mil y una sombra a-cesa. Gracias a tod@s y, en especial, a ti, Cris: negra sombra, sombra acesa.


©Índigo – 2013 (nuria p. serrano), de imagen y trazos emocionados.