viernes, 29 de abril de 2011

Alegría, Fernanda de Castro




De pasadas tristezas, desengaños
amarguras vividas en treinta años,
de viejas ilusiones,
de pequeñas traiciones
que encontré en mi camino…,
de cada injusto mal, de cada espino
que en mi pecho dejó la nube oscura
de una nueva amargura…


De cada crueldad
que puso de luto mi mocedad…
De cada injusta pena
que un día envenenó y aún envenena
mi alma que fue tranquila y fuerte…

De cada muerte
que vive en mí y labra mi vida,
de cada cicatriz,
vi el barniz
no de tristeza, ni de dolor, ni de nostalgia
sino de heroica alegría.

Alegría sin causa, alegría animal
que ningún mal
puede vencer
¡Ardiente placer
de respirar!
Voluptuosidad de tocar
la tierra honesta con los pies descalzos.

Placer de abandonar los gestos falsos,
placer de regresar,
de respirar
honestamente y sin caprichos,
como las hierbas y los bichos.

Alegría voluptuosa de morder
frutos y de oler rosas.

Alegría brutal y primitiva
de estar viva,
feliz o infeliz
pero bien aferrada a la raíz.

Voluptuosidad de sentir en mi mano
la corteza del pan.

Voluptuosidad de sentirme ágil y fuerte
Y de saber al fin que sólo la muerte
es triste y sin remedio.
Placer de anegar y destruir el tedio,
ese extraño cilicio,
y de entregarme a la vida como a un vicio.


¡Alegría!
¡Alegría!

¡Voluptuosidad de sentirme cada día
más cansada, más triste, más dolorida
mas cada vez más atada a la Vida!


Fernanda de Castro, en "D'Aquém e D'Além Alma"

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Índigo (nuria p.serrano), de las imágenes y de esta versión del poema de Fernanda de Castro (Lisboa 1900-1994).





lunes, 25 de abril de 2011

Ataúd II - José Rui Teixeira

Ataud, José Rui Teixeira

Hubo un tiempo en que yo desconocía el miedo.
Los días eran como mandarinas en las letanías
de julio y mi madre buscaba en el fondo
de la mañana mi cadáver. Su cuerpo pendía
sobre una secreta forma de arrepentimiento,
orgánica como lamentaciones en las paredes del esófago.

De pronto, la palpación de un soplo, un temblor.
Los frutos en el suelo antes de tiempo, un amor inconfesado
O una rara proporción en los segmentos blancos de los dedos.

Mi madre retenía entre las manos la aterradora
exactitud de la muerte. Durante años la guardó
como una cuchilla en el corazón.

Un día, un gato escatológico escribió su
nombre. Creí que podía ser Dios. Apreté mis manos
contra los higos con miedo del invierno.

Índigo (nuria p.serrano) de esta versión del poema de José Rui Teixeira: Ataúde II, de su libro Diáspora, Ediciones Cosmorama.

domingo, 17 de abril de 2011

Metamorfosis, Cecilia Meireles

Súbito pájaro
dentro de muros
caído

Pálido barco
en onda serena
arrojado.

¡Noche sin brazos!
cálido hilo de sangre
vertido.

E inmensamente
el navegante
mudado.

Sus ojos densos
apenas recuerdan
haber sido.

Su labio lleva
otro nombre
grabado.

Súbito pájaro
por altas nubes
bebido.


Pálido barco
en flores quedas
quebrado.

Nunca, jamás
y para siempre
perdido

el eco del cuerpo
en el propio viento
plegado.

Cecilia Meireles - Viagem

IH (nuria p.serrano), de esta versión de un poema de Cecilia Meireles. Para Tânia, por puentes y mundos.

domingo, 3 de abril de 2011

Da la luz, Pablo Guerrero

Pidamos para todos que el agua de los ríos
nos haga vibrar en el temblor de sus fuegos,
y despertar a la calma que hace que se detenga
la luz de madrugada en las encinas.

Pidamos para todos que después de llorar
sintamos en el pecho cómo madura el trigo.
Y en la rueda del mar la verdadera dicha
que la luz nazca permanezca y gire.

Amigo da la luz,
lo pido para todos.
Amigo da la luz,
para todos lo pido.

Pidamos recibir lo que nos da la vida
como un amigo que a veces nos visita
y luego ya se ha ido sin despedirse apenas,
pero nos deja en la luz de su alegría.

Pidamos para todos que se cumplan los sueños,
que su presencia sea luz en las miradas,
que esa luz cuando nos llegue encuentre
blanca de cal y abierta nuestra casa.

Pablo Guerrero, 2000, de la letra de esta canción.