lunes, 3 de octubre de 2016

Hombres que son como lugares mal situados, Daniel Faria






Hombres que son como lugares mal situados
Hombres que son como casas saqueadas
Que son como sitios fuera de los mapas
Como piedras fuera del suelo
Como niños huérfanos
Hombres sin huso horario
Hombres agitados sin brújula donde reposar

Hombres que son como fronteras invadidas
Que son como caminos en barricada
Hombres que quieren pasar por los atajos sofocados
Hombres sulfatados por todos los destinos
Desempleados de sus propias vidas
Hombres que son como una negación de las estrategias
Que son como los escondrijos de los contrabandistas
Hombres encarcelados abriéndose a navajazos

Hombres que son como daños irreparables
Hombres que son supervivientes vivos
Hombres que son como sitios fuera
De lugar







nuria p.serrano, Índigo Horizonte 2011, de la traducción y de las imágenes tomadas en Loulé, Portugal, con una vieja bridge, y mucho sol. Poema original de Daniel Faria. Se puede leer en portugués en Daniel Faria, Poesía, Edición de Vera Vouga, Assírio & Alvim, ISBN 978-972-0-79507-2.

Descubrí a Daniel Faria en 2011, en las bitácoras del español Juan Bautista Morán, y de los brasileños Roberto Lima y Luciana Marinho. Fue un destello. Y un susurro después. Comencé a leer y a traducir al castellano los poemas de Faria que encontraba en la red, y en blogs portugueses y brasileños de referencia. Y en 2012, en un viaje a Lisboa, adquirí el libro "Daniel Faria, Poesia", de Assírio & Alvim, con su poesía completa. Desde entonces, he ido trayendo algunos poemas de Faria a este horizonte, discretamente, uniéndolos a fotografías, a músicas, a silencios. Un día, un buen amigo traductor me preguntó cuántos poemas de Faria tenía traducidos. Él también debía intuir el calado de este poeta luso. No dijo más. Es muy discreto. Algunos, dije y callé. Con frecuencia me siento pequeña: tanto que prefiero hacer las cosas sin rasgar el velo. Tal vez si actúo de otro modo, algo se resquebraje, tal vez... y me escudo y me silencio.

Después, con el paso del tiempo, ese mismo amigo me diría -igual de discretamente que la primera vez- que los poemas de Faria habían sido traducidos al castellano y publicados. Volví a callar, primero. Luego, le dije que sentía rabia conmigo misma. No era la primera vez que vivía este tipo de “circunstancias”. Era una alegría saber que un grande como Daniel Faria había sido traducido al castellano y publicado, pero algo se me rompía, algo que tenía que ver con mi propio silencio. Y, de nuevo, callé. Pero, me conozco un poco (ya son años…) y, tras el silencio, intento ir un poco más allá. Por eso, entre otras cosas, hace unas semanas, inicié esta retrospectiva, que no es sino un camino hacia mí misma. Y por eso esta semana volveré a traer a este horizonte algunos de los poemas de Daniel Faria que traduje en 2011. Algunos de los que entonces me conmovieron y que aún me conmueven hoy y que mañana me conmoverán también. Faria es grande. Y digo es aunque ya no esté. Es grande. Lo intuyo. Ni puedo ni quiero explicar por qué, pero lo sé. Y ahora que dos de las obras de Faria ya están traducidas al castellano y publicadas, y que los lectores que no leen portugués ya las pueden leer también, os dejo aquí unos enlaces para los que queráis descubrir a Faria y leerlo en castellano en la versión bilingüe traducida desde el portugués al castellano por Luis María Marina.