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Mostrando las entradas etiquetadas como Jorge de Sena

Oda a la incomprensión, Jorge de Sena

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Oda a la incomprensión De todas estas palabras, no quedará, bien lo sé, un eco que después de mi muerte las diga vagamente por mi boca. Todo cuanto soñé, cuanto pensé, sufrí o no soñé, o no pensé o apenas sufrí de no haber sufrido tanto como aterrado esperara- ningún eco habrá de otras canciones no dichas, guardadas en los corazones ajenos, palpitando, extrañas al hálito del poeta. No por mí. Por todo lo que para palpitar no encontró eco. Por todo lo que para palpitar quedó en silencio, inmóvil -y me duele como ausencia de música no tocada, no escuchada, ritmo suspendido, eminente, sentenciado, y me duele dolorosamente, amargamente, en la distancia del saber tan claro, de la visión tan lúcida que hace tanto asola el acompasado ardor, de las vibraciones de la sangre entre cuerpos cercanos. Hace tanto, amor, que te quise desde mi imperfección, desde mi crueldad, desde esta miseria de ser a intervalos la inmensa cumbre en que me arrebatas -mi pálpito de im...

Beijo, Jorge de Sena

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Un beso en labios es demora y temblor al abrirse a dientes lenguas tan penetrantes cual lenguas ser pueden. Mas beso es más. Es boca ávida y abierta llenándose de lo que se mueva en otra. Es dientes apretándose delicados. Y lengua que en boca agitándose irá de un cuerpo entero a descubrir sabores y, sobre todo, lo que se oculta en sombras y escorado entre cabellos vive. Es beso todo lo que de labios sea cuanto de labios se desea. ____________________________ Índigo (nuria p.serrano), de la imagen y de esta versión de un poema de Jorge de Sena.

Génesis, Jorge de Sena

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  De mí, ya no hablo más: no quiero nada. De Dios, ya no hablo más:  no queda abrigo. No hablaré tampoco del mundo antiguo, pues nace y muere cada madrugada. Ni de existir, que es vida traicionada, para sentir el tiempo andar conmigo; ni de vivir, que es libertad errada, y huye todo Amor si lo persigo. Y la justicia ...-¡Cuántos jóvenes nuevos en vano esperaron y no la vieron! Y la eternidad... ¡Transmigración de pueblos! No hay verdad: el mundo no la esconde. Todo se ve: mas no se sabe dónde. Mortales o inmortales, todos mintieron. Índigo Horizonte, de la imagen y de esta versión del soneto de Jorge de Sena titulado Génesis.

El cuerpo no espera, Jorge de Sena

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El cuerpo no espera. No. Ni por nosotros ni por el amor. Esta senda de manos, tan reticente cuestionándonos la cálida sequedad satinada, la que palpita al ser adivinada en solitarios movimientos vanos; esta senda en que nosotros no estamos sino más bien una sed, un recuerdo, todo lo que sabemos de tocar desnudo el cuerpo que no espera; esta senda que nada sabe, ni ve, nada osa temer en su temor agudo… ¡Tiene tanta prisa el cuerpo! Y ya pasó, cuando uno de nosotros o el amor llegó. Índigo (nuria p.serrano)  de la imagen y de esta versión al castellano de un poema de Jorge de Sena.

Conozco la sal, Jorge de Sena

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Conozco la sal de tu piel seca cuando el estío se volvía invierno de la carne reposando en sudor nocturno. Conozco la sal de la leche que bebíamos cuando de las bocas se perfilaban labios y el corazón en el sexo palpitaba. Conozco la sal de tus cabellos negros o dorados o cenicientos que se enredan en este sueño de brillos azulados. Conozco la sal que queda en mis manos como en las playas el perfume se ancla cuando la marea baja y se retrae. Conozco la sal de tu boca, la sal de tu lengua, la sal de tus pezones y la de la cintura arqueándose en cadera. Y sé que la sal de todo es solo tuya, O es de mí en ti, o es de ti en mí, un cristalino polvo de amantes enlazados. Índigo Horizonte 2011, de las imágenes y de la versión en castellano del poema de Jorge de Sena   Conheço o Sal. Primera edición en IH: 4/2/2011, 18:39. Reedición: