viernes, 27 de septiembre de 2013

Los mares alados de Erato y la luna granadina de Emiliano




miraba el horizonte Erato
pedía un desierto de olas
para anegarse por dentro

alada, diminuta, transparente
de ópalos y suaves sílices
vino a posarse libélula 
en los pliegues de su vientre

miraba el horizonte Erato
pedía un desierto de ondas
y eran sus cabellos olas
y eran sus palabras dedos
y era su frente un tapiz
de lámparas y de sueños
y entre sus dedos el mar
ancho, fértil, pleno

©Índigo – 2013





Y con estos trazos/pretexto, me reitero: la vida está llena de pequeñas grandes dichas. Vengo de nuevo a hablaros de vínculos, de encuentros: hoy os cuento que Maite, del blog A Orillas del Rhin, a quien tengo la suerte de conocer personalmente, ha vertido sus olas en papel. Los que queráis haceros con el libro que contiene esas hermosas olas con alas de libélula (en castellano), podéis hacer el pedido escribiéndole a este correo: aesalaiz@gmail.com. Tendréis el mar alado en vuestros dedos.






También os cuento que, si la luna es en sí bella, la uña de luna es preciosa cuando Emiliano Blanco la pinta. Me ha emocionado que mi comentario en su entrada adivina, adivinanza  inspirara a Emiliano a crear una luna tan bella. Así, hermosa y plena en su delgadez desnuda, la podéis ver aquí

Gracias a los dos, Maite-Erato y Emiliano, por poner en mis ojos quelques grammes de beauté dans un monde de brutes. Y gracias a tod@s vosotr@s por seguir ahí pese a mi ausencia de esta semana, un poco ajetreada para mí. Este finde visito vuestras casas en el aire. Buen fin de semana a tod@s. Pidamos lo imposible. Nos lo merecemos.



©Índigo – 2013 (nuria p. serrano), de los trazos, de la tercera imagen dedicada a Emiliano, y del juego con las fotografías de la portada, de Maite y Sergio Cónsul, y el carboncillo de libélula de Olga Román de la Trinidad.