viernes, 29 de julio de 2011

El viaje



Antes de subirme al tren, vi, miré, reflexioné.




y, pese a las ventanas desvencijadas, y el tejado florecido de malas hierbas, me pregunté:



¿Acaso no empieza el viaje por esos cables que va tendiendo uno mismo, sabiéndolo, o incluso sin saberlo?

Índigo, de brevedad e imágenes.

lunes, 25 de julio de 2011

Volátil


Y volaba el agua entre tus manos con alas de libélula.
Fluían hacia mis alas tus olas, tus músculos, tu ofrenda.
Se agarraban tus dedos a la senda más ardua de mis venas.
Y aun aterecida me embebía el éter de tus dedos clavándose
en la sutil profundidad volátil de mis vaporosas sendas.

Índigo, de trazos e imagen.

viernes, 15 de julio de 2011

Escaleras que suben, Rosa Alice Branco





Escaleras que suben, Rosa Alice Branco
Desmantelo el tiempo. Tú apareces
y viertes magia en el interior de los cajones
para la mano suspendida en el tirador
Tú, hacedora del tiempo, tú que lo multiplicas
que le das aliento y giras a mi alrededor;
cómo podría decir “yo” si soy tu herencia,
si reconozco tus gestos y los de mi infancia
en estas manos que me fueron prestadas
para que continúe tu milagro de mudar
la nada. ¿Mas cómo decir tiempo? ¿Cómo mostrarlo
suspendido en el gesto de tus manos, en el timbre de la voz
virtiendo el misterio en nuestras vidas,
en los peldaños que asestan golpes en tus rodillas
y en otras llagas que el tiempo lamió
cuando nos sentábamos en los últimos peldaños:
el paraíso a dos pasos del paraíso.


Índigo (nuria p.serrano) de las imágenes y la versión en castellano de un poema de Rosa Alice Branco que se puede leer en Soletrar o dia, Escrituras, Sao Paulo, 2004.





martes, 12 de julio de 2011

Ella


Ella se hizo de luz para mi boca.
Me envolvió en su tul de iridiscencias
y ya sólo quiero ser matiz para sus ojos.
O agua, o piedra, o curva, o reflejo.

Y sentir sus escuetas patas de libélula.

Índigo, de trazos e imagen.

sábado, 9 de julio de 2011

Vetusto espliego


Toda la noche desnuda
recorro tu cuerpo abrupto,
mordiendo hasta el deseo.

Vierto la copa de la ausencia
Y me yergo, embriagada
por tu aroma de espliego.

Y rompo en mil pedazos tus recelos,
derrochándome, sedienta y golosa,
entre tu nariz y tus cabellos.

Y llueven destellos, centelleos.
Y se resquebrajan, lentos,
los espejos.

Y se turban de lluviosa luz
las hojas verdes
del deseo.

Índigo, de trazos e imagen.

martes, 5 de julio de 2011

Vanos


Abrió las manos.
Vio fluir dedos
e incógnitas.


Índigo, de imagen y trazos.

sábado, 2 de julio de 2011

Sainete, basura, piedras, manos y árbol



Me pongo una falda blanca, una camiseta marrón y unas sandalias a juego. Llamo a las perras. Les pongo el collar. Salgo de mi casa. Recorro la calle, atenta a sus pasos. Observo a las perras. Observo la calle. Miro la esquina de los contenedores. Sigo andando. Algo más allá, entreverados de verde, una pareja de rumanos buscando entre los despojos probablemente encuentren algo más de lo sospechado.


Sigo caminando. Sandalias, falda, camiseta y perras a mi lado. Paso delante de la única casa de puertas abiertas. Es  una vieja casa de pueblo.  Ahora ya ni en este pueblo se dejan las puertas abiertas. Pero esta casa es distinta: en una puerta viven rumanos y, en la otra, latinoamericanos.


Miro con discreción hacia el escueto balcón habitado: un torso masculino se acurruca en un teléfono. Desde la acera de enfrente oigo el melódico canto: ¿Cómo tú estás, mi vida? ¿Y la nena? Yo bien, todo bien...

Y sigo caminando y, mientras camino despacio, con las perras a mi lado, voy perdiendo esa voz y esa historia que ni tiembla entre mis manos. Y sigo caminando. Allí queda el cubano en el balcón abierto a brumas estrelladas*. Y mis perras, de pelo suave y acariciado, siguen andando. Y yo, satisfecha, con mi falda, mis sandalias, mis sueños, mis piedras y un árbol, camino pensando en ellas, en los grillos y en su bello canto.



Y aunque al árbol le crecen manos, la basura no logra construir su sainete. Y pese a las piedras enmohecidas y al árbol que quiere dejar de ser manco, el sol, implacable, inunda la roca y el eco indómito repite en el torso desnudo del cubano: ¿Cómo tú estás, mi vida? ¿Y la nena?...

Llegó el verano.

Índigo, de trazos e imágenes. *Verso de Juan Ramón Jiménez en su poema Desnudos (Adioses. Ausencia. Regreso).

viernes, 1 de julio de 2011

Cárdena luz

con aroma de roca

 enroscándose


para enrocarse


en su boca


Índigo, de trazos e imágenes.