viernes, 23 de septiembre de 2016

Entre silencios



Ven. Ven a susurrarme silencios al oído. Ven. Ven a darme tu boca y tus recuerdos. Ven a contarme despacio entre silencios. Ven cuando llegue el momento. Solo entonces, ven. Despacio, con la alegría de las luces y las sombras, entera y desnuda, con la piel y el goce aferrándosete aún a las yemas gastadas de los dedos. Con la nieve. Con el fuego. Con el cuerpo herido pero abierto. Diáfana. Y yo, despojado de estas arrugas que habitan mis ramas escotadas, sustraído hasta de mí mismo, totalmente a la intemperie, cándido pese a esta incipiente senectud que viste ya mi tronco, te recibiré.

Y sin hojas, deshilachado y blanco, de tan azul, perdido y hallado en su delirio, desde su ventana la vio rebasando límites, mordisqueando el lóbulo que, en su niñez, ya anunciaba que se convertiría en el más bello de la tribu de los Masai.

Texto de: nuria p. serrano, Índigo Horizonte.
Primera edición de esta entrada: Índigho Horizonte 2011.
Reedición y fotografía: Índigo Horizonte 2016.

Escribí entre silencios en 2011, en un París de tejados blancos que miraba desde una ventana. Tras ella, un árbol.