martes, 30 de noviembre de 2010

Dime tu nombre ahora que perdí, Maria do Rosário Pedreira


Dime tu nombre ahora que perdí
casi todo, un nombre puede ser el principio
de algo. Escríbelo en mi mano

Como tus dedos – como el polvo se
inscribe, desazonado, en los caminos y los
lobos manchan el manto de la nieve con las
señales de su hambre. Susúrramelo al oído.

Como si trasladaras las palabras de un libro
hacia otros adentros - así conquista el viento
el tímpano de las cuevas y entra la calidez del verano
en la casa fría. Y, antes de partir, pósalo

en mis labios lentamente. Es un poema
azucarado que se derrite en la boca y arde
como la primera menta de la infancia.

Nadie olvida un cuerpo que tuvo
entre sus brazos un segundo – un nombre sí.

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Índigo (nuria p.serrano) de la imagen y de esta versión de un poema en portugués de Maria do Rosário Pedreira, cuyo enlace podéis seguir para acceder a su blog.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Pájaro de barro



Hice un pájaro de barro
y lo pinté de colores:
pico amarillo y blanco
alas azules y ocres.

Antes de dormir le cuento
a mi pájaro de barro
un cuento de vuelo y viento
para que empiece su canto.

Sé que vuela, vuela
y que cuida mis sueños,
sale por la ventana
y vuelve luego.

Un arco iris de lluvia
para que beba mi pájaro,
granos de trigo de oro
para que alegre su canto.

Tengo un pájaro de barro
lo modelé con mis manos,
y le enseño las palabras
de un idioma que he inventado.

Sé que vuela, vuela
y que cuida mis sueños,
sale por la ventana
y vuelve luego.

Pájaro de Barro (Texto de Pablo Guerrero, para Luis Pastor, 2002, extraído de Pablo Guerrero, un poeta que canta, Verbum Poesía) Pablo Guerrero, de trazos. Índigo de la imagen.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

esperemos, então, pelo tempo certo das coisas...



hay días en que recordamos o percibimos todo
la silueta de las ciudades en el horizonte
la distancia que hay en los caminos que rasgan los corazones
como si fuesen cosechas de trigo
el nombre de ciertas cosas que sólo sentimos en un abrazo

después pasamos la mano por el granito
como si fuésemos el tiempo
y como si la vida no fuese sino un destello
que atraviesa la rendija de la puerta del cuarto oscuro

y entonces descubrimos
en uno de esos rostros que nuestra mirada cruza
que la vida podía ser otra
y que seríamos felices en otra sonrisa
si le entregásemos enteros nuestros labios

hay días así
en que recordamos y percibimos todo
como si todo nos fuese inmensamente cercano
como si cada día naciese y muriese en un abrazo
como si la vida cupiese en un poema

Índigo (nuria p.serrano), de esta versión en castellano del poema de José Rui Teixera, publicado en el blog de Roberto Lima. Muchas, muchas gracias, Roberto, por abrir caminos. Um abraço.


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El poema original de José Rui Teixera

há dias em que acordamos e percebemos tudo
o recorte das cidades no horizonte
a distância que há nos caminhos que rasgam os corações
como se fossem searas de trigo
o nome de certas coisas que só sentimos num abraço

depois percorremos a mão pelo granito
como se fossemos o tempo
e como se a vida não fosse mais do que uma claridade
que invade pela frincha da porta o quarto escuro

é então que descobrimos
num desses rostos com que cruzamos o olhar
que a vida podia ser outra
e que seríamos felizes num outro sorriso
se lhe entregássemos inteiros os nossos lábios

há dias assim
em que acordamos e percebemos tudo
como se tudo nos estivesse imensamente próximo
como se cada dia nascesse e morresse num abraço
como se a vida coubesse num poema

José Rui Teixeira

martes, 23 de noviembre de 2010

Se iba...


Hace unos días sentí, sin saberlo, que se iba. Hace unos minutos lo leía: se fue. Se fue. Se iba... Junto a la puerta, al pie de la sierra se han reunido de nuevo...



Índigo, de imágenes, in memoriam, y trazos... trastocados.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Soneto de la dulce queja



Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
Federico García Lorca, y aquí, musicado por Amancio Prada.


Índigo, de la imagen.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Pour toi mon amour, Jacques Prévert (1900 - 1977)







Para ti, amor mío,  Jacques Prévert

Traducción: Índigo (nuria p.serrano)

Fui al mercado de los pájaros
Y compré unos pájaros
Para ti
amor mío


Fui al mercado de las flores
Y compré unas flores
Para ti
amor mío

Fui al mercado de la chatarra
Y compré unas cadenas
Pesadas cadenas
Para ti
amor mío

Y, luego, fui al mercado de las esclavas
Y te busqué
Pero no te hallé
amor mío



viernes, 5 de noviembre de 2010

Those who don’t believe in magic will never find it. Roald Dahl





Quienes no creen en la magia nunca la encontrarán.

The Roald Dahl Treasury.




Hay una pareja de golondrinas que lleva los últimos seis años construyendo su nido exactamente en el mismo lugar, en una cornisa de madera del cobertizo para las herramientas y a mí me resulta sorprendente verlas alzar el vuelo y recorrer miles de millas hacia el norte de África en el otoño con sus pequeños y que, luego, seis meses después, vuelvan a encontrar su camino de vuelta y lleguen al mismo cobertizo de madera en Gipsy House, Great Missenden, Bucks. Es un milagro y hasta los ornitólogos más sesudos de todo el mundo siguen sin poder explicar cómo lo logran.


Índigo (nuria p.serrano), de trazos e imágenes y de la versión en castellano de unas palabras de Roald Dahl.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

No tengas miedo del amor, Maria do Rosário Pedreira




No tengas miedo del amor. Posa tu mano
suavemente sobre el pecho de la tierra y siente respirar
en su seno el nombre de las cosas que están allí 
para brotar: el lino y la genciana, el caracolillo real,
y las campanillas azules, la menta perfumada para
las infusiones del verano y el telar de raíces de una
pequeña bahía que se entrelaza como una red 
de venas en la confusión de un cuerpo. La vida nunca
fue solo invierno, nunca fue solo bruma y desamparo.


Aunque llueva ahora, no te preocupes: posa
tu mano suavemente sobre tu pecho y escucha el clamor
de la tempestad haciendo rugir los muros: explota en
tu corazón un amor perfecto, será dulce su
polen en la corola de un beso, no tengas miedo,
ha de pedírtelo al llegar la primavera.


Índigo (nuria p.serrano) de la imagen y de esta traducción de un poema de Maria do Rosârio Pedreira.






lunes, 1 de noviembre de 2010

Primeira Pessoa: la poesía, la primera coincidencia que nos une



En la búsqueda del color, además de pasar por la Ruta del color también pasé por Máquina lírica, un lugar mágico que frecuento, y me topé con otro espacio de gran belleza, Primeira Pessoa, de Roberto Lima, y con un poema en portugués, que me ardía en la cabeza y tuve que "ponerlo" en castellano. 

También fue el azar, y el color, el que me hizo llegar a este poema, o la vida, o todo un poco... Es un poema de Maria do Rosârio Pedreira, que descubrí gracias a Primeira Pessoa. Me gustan estos puentes.  Gracias, Roberto. Gracias, Luciana. Gracias, Maria.






Y mi interpretación, en castellano:




Al final de este poema, partirás. Después de
la mordedura vana de mi silencio y de las piedras
que te he arrojado al corazón, la poesía es la última
coincidencia que nos une. Al escribir
este poema, la misma neblina que impide la
memoria límpida de los sueños y confunde los
navíos llevándolos a un mar desconocido
se adentra en mis ojos – porque es difícil
mirarte en este preciso instante sabiendo que
no estarías aquí si yo no escribiese. Y yo, que
sigo amándote en sordina, con esa inercia
sobria de las montañas, te ofrezco palabras, y no
besos, porque el poema es el único refugio donde
podemos repetir la luz de los antiguos encuentros.

Pero ahora me pides que pare, que me detenga aquí,
que escriba solo hasta el fin de esta página
(que, como las demás, será solamente tuya – ese
beso que ya no deseas de mis labios). Y yo,
que aprendí todo sobre las despedidas pues la nostalgia
nos hace adultos para siempre, sé que te perderé.

En todo caso al final del poema partirás;
y con tu partida se desvanecerá
la última coincidencia que nos une.

Maria do Rosârio Pedreira, del original; Índigo, (nuria p.serrano) de esta traducció en castellano y de las imágenes.