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Mostrando las entradas etiquetadas como Maria do Rosário Pedreira

lengua, Maria do Rosário Pedreira

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  Con la traducción de este poema de Maria do Rosário Pedreira, agradezco a la autora su gentileza al permitirme versionar, en palabra e imagen, algunos de los poemas de su " o meu corpo humano ", del que he ido dando cuenta aquí con el poema de hoy y también con:   labios   retina   útero     Muito obrigada, Maria do Rosário .    Sigamos.

útero, Maria do Rosário Pedreira

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retina, Maria do Rosário Pedreira

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  Cada vez más cicatrices y arrugas. Pero cuando río y  lloro,           soy               niña. nuria p. serrano, ÍndigoHorizonte 2018 , de trazos e imagen. Canción enlazada: letra de Maria do Rosário Pedreira , música de Júlio Resende , voz de Salvador Sobral .

Te miro y no me ves, Maria do Rosário Pedreira

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Te miro y no me ves. La primavera vigila la floración de las malvas y el girasol retribuye los favores de la luz. Yo me siento donde creo que va a estar tu sombra. Y, como el dolor que persigue la herida, te veo cuando pasas, pero te veo mejor cuando no pasas. Tú no me ves, caminas en la geometría vana de una línea sin puntos; a veces parece que algo te detiene y te giras   – tal vez entonces me llames dentro de ti, tal vez hasta me mires. Pero no me ves. nuria p. serrano, ÍndigoHorizonte 2017 , de la imagen y de esta versión de un poema de la poeta portuguesa  Maria do Rosário Pedreira , que puede leerse en portugués en  Poesia Reunida , 1ª edición, Quetzal poesia, ISBN 978-989-722-0470. De   Maria do Rosário Pedreira   (Lisboa 1959), escritora, editora, poeta, llevo traduciendo poemas y trayéndolos al blog desde 2010. Aquí dejo una pequeña muestra: Duerme, amor mío Dime tu nombre ahora que perdí Nómadas ...

Nómada, Maria do Rosário Pedreira

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NÓMADA Traducción:  ©Índigo–2014 (nuria p. serrano), Orig.: © Maria do Rosário Pedreira Se sentó en el puerto y mostró a quienes lo escuchaban su cuaderno de bitácora. Había conocido las montañas heladas del norte y atravesado de noche bosques  blancos y densos , acosado por los osos. Había cruzado ciudades luminosas donde las mujeres tenían el cabello rubio, pero nadie hablaba su idioma; y se había dejado arrastrar por los vientos hasta las playas calientes del sur donde se atavió de piel morena y ojos verdes. Después se instaló provisionalmente en las ruinas de un viejo continente donde fue monje, amante, hombre letrado, y enseñó a jóvenes de un claustro blanco los rudimentos de la lectura. Y, al fin, partió para un lugar apartado del mundo, donde lo tomaron por el último marinero y lo persiguieron. Había perdido a dios en su camino y había vuelto atrás. Había entre sus recuerdos una  pequeña herida en la voz: en ningún ...

Al llegar los vientos los caballos comenzaron, Maria do Rosário Pedreira - IH

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AL LLEGAR LOS VIENTOS LOS CABALLOS COMENZARON Traducción:    nuria p. serrano,  ÍndigoHorizonte 2014 Original:  Maria do Rosário Pedreira. Al llegar los vientos los caballos comenzaron a relinchar con sed y ansias por partir. Ella los observó todos, muy agitados, desde la ventana sin cristal. Abandonó entonces su templo de brumas y escogió el más joven, aquel que el sol aún podría dorar - y que era también el único que conocía los desiertos de la vida, las arenas donde se hieren los ojos y los pasos. Lo abrevó con sus propias manos  y, durante muchos días, le alisó el pelo en la misma dirección en que  soplaban  los vientos. Lo montó una noche sin riendas ni silla y partió hacia el norte, donde le habían dicho que los sueños adoptan colores y formas fascinantes. Poco se cuenta, no obstante, de ese viaje que los diablos interrumpieron por razones que el destino no conoce. A medida que ambos se alejaban, ...

Duerme, amor mío... , Maria do Rosário Pedreira

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Duerme, amor mío, que el mundo ya ha visto otras muertes hoy y yo estoy aquí, guardiana de las pesadillas. Cierra los ojos ahora y serénate; lo peor ya pasó hace mucho tiempo; y el viento amainó; y mi mano desvía los pasos del miedo. Duerme, amor mío. la muerte está escondida bajo las hojas de la tierra donde naciste y puede izarse como un pájaro en cuanto te adormezcas. Mas nada temas: sus alas de sombra no van a derrumbarme; yo ya morí muchas veces y ahora es de la vida de quien tengo más miedo. Cierra los ojos ahora y serénate que la puerta está cerrada; y los fantasmas de la casa que el jardín devoró andan perdidos en las brumas que lancé en el camino. Por eso, duerme , amor mío, arroja la tristeza a la puerta de mi cuerpo y nada temas: yo ya oí el silencio, ya vi la oscuridad, ya olí la muerte encaramada en los espejos y estoy aquí, guardiana de las pesadillas ; la noche es un poema que sé de m...

Dime tu nombre ahora que perdí, Maria do Rosário Pedreira

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Dime tu nombre ahora que perdí casi todo, un nombre puede ser el principio de algo. Escríbelo en mi mano Como tus dedos – como el polvo se inscribe, desazonado, en los caminos y los lobos manchan el manto de la nieve con las señales de su hambre. Susúrramelo al oído. Como si trasladaras las palabras de un libro hacia otros adentros - así conquista el viento el tímpano de las cuevas y entra la calidez del verano en la casa fría. Y, antes de partir, pósalo en mis labios lentamente. Es un poema azucarado que se derrite en la boca y arde como la primera menta de la infancia. Nadie olvida un cuerpo que tuvo entre sus brazos un segundo – un nombre sí. _____________ Índigo  (nuria p.serrano) de la imagen y de esta versión de un poema en portugués de Maria do Rosário Pedreira , cuyo enlace podéis seguir para acceder a su blog.

No tengas miedo del amor, Maria do Rosário Pedreira

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No tengas miedo del amor. Posa tu mano suavemente sobre el pecho de la tierra y siente respirar en su seno el nombre de las cosas que están allí  a punto de brotar: el lino y la genciana, el caracolillo real, y las campanillas azules, la menta perfumada para las infusiones del verano y el telar de raíces de una pequeña bahía que se entrelaza como una red  de venas  en la confusión de un cuerpo. La vida nunca fue solo invierno, nunca fue solo bruma y desamparo. Aunque llueva ahora, no te preocupes: posa tu mano suavemente sobre tu pecho y escucha el clamor de la tempestad haciendo rugir los muros: explota en tu corazón un amor perfecto, será dulce su polen en la corola de un beso, no tengas miedo, ha de pedírtelo al llegar la primavera. Índigo Horizonte 2010, de la imagen y de esta traducción de un poema de Maria do Rosário Pedreira .

Primeira Pessoa: la poesía, la primera coincidencia que nos une

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En la búsqueda del color, además de pasar por la Ruta del color  también pasé por Máquina lírica , un lugar mágico que frecuento, y me topé con otro espacio de gran belleza, Primeira Pessoa , de Roberto Lima , y con un poema en portugués, que me ardía en la cabeza y tuve que "ponerlo" en castellano.  También fue el azar, y el color, el que me hizo llegar a este poema, o la vida, o todo un poco... Es un poema de Maria do Rosârio Pedreira , que descubrí gracias a Primeira Pessoa . Me gustan estos puentes.   Gracias, Roberto. Gracias, Luciana. Gracias, Maria. Y mi interpretación, en castellano: Al final de este poema, partirás. Después de la mordedura vana de mi silencio y de las piedras que te he arrojado al corazón, la poesía es la última coincidencia que nos une. Al escribir este poema, la misma neblina que impide la memoria límpida de los sueños y confunde los navíos llevándolos a un mar desconocido se adentra en mis ojos – po...