lunes, 17 de febrero de 2014

Al llegar los vientos los caballos comenzaron, Maria do Rosário Pedreira


AL LLEGAR LOS VIENTOS LOS CABALLOS COMENZARON
Traducción:  ©Índigo-2014 (nuria p. serrano), Orig.:  ©Maria do Rosário Pedreira.

Al llegar los vientos los caballos comenzaron
a relinchar con sed y ansias por partir.
Ella los observó todos, muy agitados,
desde la ventana sin vidrios.

Abandonó entonces su templo de brumas
y escogió el más joven, aquel que el sol
aún podría dorar - y que era también el único
que conocía los desiertos de la vida,
las arenas donde se hieren los ojos y los pasos.

Le dio de beber en sus propias manos 
y, durante muchos días, le alisó el pelo
en la misma dirección en que soplaban los vientos.
Lo montó una noche sin riendas ni silla
y partió hacia el norte, donde le habían dicho
que los sueños adoptan colores y formas fascinantes.

Poco se cuenta, no obstante, de ese viaje que los diablos
interrumpieron por razones que el destino no conoce.
A medida que ambos se alejaban, el caballo iba decidiendo
los rumbos y ganando alas – alas que ella misma
le había dado sin saber que así lo liberaba.

Cuando se quedó sentada en el suelo
entre guijarros y cardos
y lo vio proseguir solo, levantando polvaredas
que los vientos traían hasta sí, se lavó los ojos
en el agua límpida del lago y se miró en él.
Entonces, tuvo la certeza de que fue el caballo
quien la había escogido, y no al revés.


©Índigo–2014 (nuria p. serrano) de las imágenes y de esta versión del poema de ©Maria do Rosário Pedreira, que puede leerse en el original en Poesia Reunida, 1ª edición, ©Quetzal poesia, ISBN 978-989-722-0470.