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Mostrando las entradas etiquetadas como Rosa Alice Branco
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Às vezes o silêncio é tão brutal silêncio que nem mesmo a posição fetal serve de recolhimento. Traducción de Rosa Alice Branco , el 23 de julio de 2018,  de unos trazos míos escritos en septiembre de 2013   y "revisitados" por mí tras su propuesta: A veces el silencio es  tan brutal silencio  que ni siquiera la posición fetal sirve de recogimiento. Hoy, 30 de septiembre es el Día de la traducción. Si bien todos son días de la traducción cuando traducir es oficio y pasión,  aprovecho la celebración para hacerle un hueco especial esta semana . Y comienzo con ésta al portugués.  Este verano he estado trabajando en la traducción de los poemas del último libro de Rosa Alice y, en  el intenso diálogo que mantuvimos para ir vertiendo al castellano algunos de los poemas, se "coló" inesperadamente esta traducción que hizo para mí. Fue una situación inesperada que me alegró -por lo que de hermoso tiene convertirse en "traduc...

Los libros, las hojas, el corazón, Rosa Alice Branco

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LOS LIBROS, LAS HOJAS, EL CORAZÓN (IMPOSIBLE VECINDAD Y SUBVERSIONES AMOROSAS) Rosa Alice Branco A Helena Vasconcelos ¿En qué lugar se juntan estas hojas cosidas a fuego lento, para estrechar, por ejemplo, a Jane Austen contra el fogoso Sr. Darcy? Sí, lo sé: los animales que se agitan como locos, las sirenas y los innumerables no pueden coexistir en un espacio urbano, no pueden ir de compras, ni tomar café. ¿Pero cuántas veces habría soñado Jane Austen que era Lizzie y que el Sr. Darcy la besaba desmesuradamente tras un amor difícil, escrito en tantas páginas? Jane Austen leyéndose en el propio libro que escribiera, ¿no es lo que hacemos todos aferrados a la lectura? Borges y cierta enciclopedia china son los cimientos de tantas casas, bibliotecas, libros de los que Eco dice reír con risa amarga y, aunque la vecindad de Austen y Darcy  sea imposible, se lee en las palabras y en las cosas sobre los perros sueltos y los animales fabulosos. Por...

Las estaciones de Bashō, Rosa Alice Branco

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Todo lo que camina cambia de nombre. Bashō es ahora Bashō. Los árboles toman el nombre de sus hojas. En cada rama el canto de las aves va tejiendo el verdor. Los nombres son dulces cuando el fruto pende. Las cerezas dan sombra a la boca que saborea la sed. Esparcido por el suelo el nombre de los árboles con el sabor del viento en la lengua del crepúsculo. La espuma del aire sobre la rama desnuda donde el nombre no encuentra reposo. Bashō entra en Bashō. Luego dará su nombre a otro caminante. nuria p. serrano,  ÍndigoHorizonte 2017 , de la imagen y de esta versión de un poema de  Rosa Alice Branco   (Aveiro, 1950) poeta portuguesa que acaba de publicar el libro  Il mondo en italiano/O mundo em italiano . El original en portugués del poema que hoy traigo se puede leer en su libro  Soletrar o dia , ISBN 85-7531-122-0. Y estos son algunos de los poemas suyos que ...

Simiente condicional, Rosa Alice Branco

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SIMIENTE CONDICIONAL   Traducción e imagen: nuria p. serrano ,  ÍndigoHorizonte 2013. Poema original:  Rosa Alice Branco . Te veo mirar a los muertos que la historia embalsamó para nuestro gozo. Abres el sarcófago donde un faraón te espera.  Ya tomó los alimentos, miró los tesoros, pero la vida (según él) no está en el trigo, en el oro, en las fotografías. Quiere la luz del flash, la luz prohibida que se mezcla con la del día. Siento la danza de tus músculos cuando tu mano acaricia mi cintura y me ciñes al instante en que el río se desborda olvidando sus orillas. El sarcófago está frío, la historia solo arde en la mirada de los visitantes y yo ardo en ti en la curva exacta en que me aparto del tiempo.  Circundando la casa polvo y ceniza en la retina mezclada con el agua que fluye dentro de los huesos, como si no hubiera tocado  esta tarde  sepultura para siempre, como si tus manos hubieran rozado la piel de las est...

Las raíces de la noche – Rosa Alice Branco

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LAS RAÍCES DE LA NOCHE Traducción: nuria p. serrano, ÍndigoHorizonte 2013 Poema original:  Rosa Alice  Branco La memoria repite el olvido hasta la extenuación. Cuando me resisto me apresa en el sueño. Así se esquiva mi eternidad y yo finjo que acepto, pero yago contigo en el corazón de la tierra, y quedamos a la escucha de los gestos que ha de tejernos para el todo lo perpetuo. Por eso esta noche es inolvidable, grabada en la luna que nos guarda desde que el sol es sol y nosotros aún no habíamos nacido. Somos antepasados uno del otro y tú de mí, cuando escuchabas en la montaña y recibías mi grito en tu carne desnuda de palabras. Nos apareamos en la danza más allá de los montes donde el mar viene a beber de nuestras manos las sobras intactas de todos los delirios. L a exactitud de la levedad en el silencio de las raíces y nuestros pasos, que la tocan en el aire: respiramos por primera vez y el tiempo que se condensa en la...

Simiente condicional, Rosa Alice Branco

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SIMIENTE CONDICIONAL  (versión:  ©Índigo, poema original:  © Rosa Alice Branco) Te veo mirar a los muertos que la historia embalsamó para nuestro gozo. Abres el sarcófago donde un faraón te espera. Ya tomó los alimentos, miró los tesoros, pero la vida (según él) no está en el trigo, en el oro, en las fotografías. Quiere la luz del flash, la luz prohibida que se mezcla con la del día. Siento la danza de tus músculos cuando tu mano acaricia mi cintura y me ciñes al instante en que el río se desborda olvidando sus orillas. El sarcófago está frío, la historia solo arde en la mirada de los visitantes y yo ardo en ti en la curva exacta en que me aparto del tiempo. Circundando la casa polvo y ceniza en la retina mezclada con el agua que fluye dentro de los huesos, como si no hubiera tocado  esta tarde  sepultura para siempre, como si tus manos hubieran rozado la piel de las estatuas y yo fuera simiente germinando entre tus dedos. ...

El copo de Heráclito, Rosa Alice Branco

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¿Serán aún tuyos los objetos de la mesa? La sorpresa del pan, la evidencia del lápiz afilado, aquel fulgor de pájaro sobrevolando la cama coexisten en la mesa y yo pregunto de quién son ahora: el pan siempre tierno aparece a veces cubierto de moho y al amanecer la neblina esconde el río que pasa bajo el puente por donde paso: algunos kilómetros por hora y dejas de andar en mí. ¿El pan en los dientes de la saliva será tuyo, otro tú que rondas mis días? ¿El mismo cuaderno y esta tinta cuando anochece tus ojos de quién son? ¿Aún tuyos y de ese otro que va volviéndose visible y desbarata todo lo que yo sabía y mi vestido? En la mesa el copo nunca bebe la misma agua. nuria p. serrano,  ÍndigoHorizonte 2013 ,   de las imágenes y de la traducción del poema cuyo  original,  O copo de Heráclito,  se puede leer en portugués  en el libro  O mundo Não Acaba no Frio dos teus Ossos ,  ©...

La rama más alta, Rosa Alice Branco

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La rama más alta Agarro el día por los cabellos. Los tuyos vuelan como las olas La ropa mojada. Playa de otoño. Recuerdo Que no tengo otro lugar. La textura de la arena En mis pies y los pájaros que se posan en la rama Más alta para el más alto vuelo. ¿Qué otro lugar? Tal vez un desierto, una palmera al sur. Una lluvia de dátiles. Dejar el hueso en la boca de ola en ola. ¿Quién recibe mi voz? Me desnudo como si esperases que diga todo. El silencio trabaja mi piel. La ciudad   de noche. Vista de otro lado. Caminamos en la respiración De otro. Nada sabemos. La ignorancia Como una flor del desierto. ¿Sabes que llegaste? No dejes en la puerta  la boca , tu sonrisa. Ayúdame a ser tu sed. © Índigo ,  (nuria p.serrano) de las imágenes y de esta versión en castellano de un  poema de Rosa Alice Branco.

La sonrisa de las piernas, Rosa Alice Branco

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Viniste sin preguntas, como quien camina por la calle y no para a la entrada de la casa. Me cortaste el pan en pedacitos, hiciste el nido en la almohada donde mi sueño duerme con historias que despliegas en la sabana. Di color a los nombres con las letras devastadas, Comí la fruta con tus dedos, apoyé mi pulgar en tus yemas, entre los duendes del claro que abriste para el día. Cantaste mi dolor y de él hice la manta que nos cubre. Volví a ser la sonrisa de las piernas, el soplo en la voz que llega allí donde tú estés. Ahora que n o hay cercanía ni lejanía, ni nada que duela, que todo se toca por dentro del devenir, dejo un nenúfar en la puerta para aquel que llegue con el fardo de la noche. Y se hace luz como los pétalos abiertos de tu nombre. nuria p. serrano, ÍndigoHorizonte 2012 , de las imágenes y de esta versión al del poema de Rosa Alice Branco ,   de su libro Soletrar o dia , ISBN 85-7531-122-0.

Gravitación universal, Rosa Alice Branco

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De nuevo el mar que espero, sentada a la ventana que da a las rosas. Que da a todas las calles por donde pasé acompasada a tus pasos. A la calle donde volvimos la cabeza para no ver al hombre desvanecido en el suelo. Después comimos en casa de un amigo, bebimos y hablamos como si la vida fuese eterna. A la vuelta la calle estaba limpia, sin señales de sangre. Las luces sobre el mar en ambas orillas y tu mano en mi pierna. Allí en el cielo un hombre deshabitado buscaba sus alas. Nada sé de ángeles, yo que cada día espero el mar. Creo en la rotación de la tierra y en la ley de la gravedad. Pero cuando llegas el cuerpo no tiene peso y las palabras vuelan alrededor empapadas en sudor. Y llega el mar. nuria p. serrano, ÍndigoHorizonte 2011, de las imágenes y de esta versión en castellano del poema de  Rosa Alice Branco  titulado  Gravitaç ã o universal.

Invención del mirar, Rosa Alice Branco

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Invención del mirar No digas que yo no estaba en la ventana, que no fue para ti lo que no viste. Hay tantas cosas que no sabes, no hables más. Un día me verás en la ventana de antaño con la ropa que he de vestir mañana. Hasta entonces piensa que me soñaste. Ni yo misma sé lo que hice ese día. Pero la ventana guarda mis dedos como tú me guardas. El tiempo es una invención reciente. Era una vez esa mujer que viste. Retira el cristal, el marco y no te olvides de abrir el horizonte. Índigo (nuria p.serrano), de la imagen, y de esta versión en castellano del poema de Rosa Alice Branco  titulado  Invençao do olhar.

Escaleras que suben, Rosa Alice Branco

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Escaleras que suben, Rosa Alice Branco Desmantelo el tiempo. Tú apareces y viertes magia en el interior de los cajones para la mano suspendida en el tirador Tú, hacedora del tiempo, tú que lo multiplicas que le das aliento y giras a mi alrededor; cómo podría decir “yo” si soy tu herencia, si reconozco tus gestos y los de mi infancia en estas manos que me fueron prestadas para que continúe tu milagro de mudar la nada. ¿Mas cómo decir tiempo? ¿Cómo mostrarlo suspendido en el gesto de tus manos, en el timbre de la voz virtiendo el misterio en nuestras vidas, en los peldaños que asestan golpes en tus rodillas y en otras llagas que el tiempo lamió cuando nos sentábamos en los últimos peldaños: el paraíso a dos pasos del paraíso. Índigo (nuria p.serrano) de las imágenes y la versión en castellano de un poema de Rosa Alice Branco que se puede leer en  Soletrar o dia , Escrituras, Sao Paulo, 2004.

Calles sin ríos. Rosa Alice Branco

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Calles sin ríos Ciudad pequeña. Calles circulares. ¿Me oyes? ¿U oyes mi voz que nada dice? Poco a poco fui tornándome invisible. Tú me dejabas ser un pájaro en el nido y me dabas picadas de amor. Ahora las calles van a dar a otras calles. A veces al mar. El fondo lleno de gritos depositados en la arena. Son despojos de guerra, de luchas diarias que roen los huesos. Pregunto si me oyes. Sacudo la arena de los zapatos. Mi pie descalzo, mi voz invisible, mi cuerpo expuesto a la luz. ¿Podía haber sido de otro modo? La luz camina a ciegas sin sombra que la abrigue. Tu collar brilla sobre el vestido negro. La verdad tiene un lado oscuro, mas tus ojos cuentan historias de amor. Quiero adormecerme en la cama de tus ojos. Traducción: Índigo ---------------------------- Índigo (nuria p.serrano), de la imagen y de esta versión de un poema original en portugués de Rosa Alice Branco , que forma parte de su libro Soletrar o dia .

Inventar a pele- Rosa Alice Branco

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Inventar la piel Y una vez más. La mano en la manivela que hace girar el tiempo. Éramos invisibles en medio de la gente. Todo era secreto, cómplice de nuestro suave ascenso. Saborear la elevación del cuerpo, el ruido de la madera, la puerta en espera y el después de la puerta. El otoño llega deprisa. Guardar el verano, restos de sol en la cima de la escalera. Fue feliz el vestido estampado. Había un viento leve, tu piel tocaba la mía, el mar pasaba entre los pies y huía. Sentir tu cuerpo como no llevar vestido. Arrojar las camisolas, y ver tu mano interior inventando la piel. Ella está al sol con un collar que llega a su pecho. Directa como si no doliese el tiempo. Ella estará cuando nosotros no estemos, y envejeceremos en las cuentas del collar . Índigo, de la imagen y de esta versión al castellano, de un poema en portugués de Rosa Alice Branco . Es un poema extraído del libro, Soletrar o dia .