sábado, 29 de enero de 2011

Hilo dorado


Con la espuma de los días haré un hilo dorado como aquel de la fuente ¿Recuerdas? Ese hilo de nogales.

Con la espuma de los días en las yemas de mis dedos tejeré. Tejeré en la urdimbre de lo más pequeño, lo que pocos oyen, lo que pocos ven, lo que solo los espíritus libres husmean en las horas locas del sueño. Ese tránsito en neblina de lo bello.

Y el hilo poblará mi frente. Y tejeré. Y la fuente y el nogal tejerán también. Tú aún no lo sabes. Y, aunque aún no has venido, llegarás. Y, aunque no quieras irte, te irás. Como tantas otras. Como tantos otros. Y engarzado en la trama de lo bello quedarás.


Índigo, de trazos e imagen.

jueves, 27 de enero de 2011

lunes, 24 de enero de 2011

Pespunte de amapolas y lujuria


En el desván su inteligencia
se hilvanaba de amapolas
y lujuria,
anclándose en jadeos
en sus senos.

Y el horizonte pespunteaba,
en sus ávidas caderas,
en sus labios pulposos,
en sus manos abiertas,
en sus gráciles piernas,
una curva intensa
de febril arrojo,
colores sedientos,
y fragante cadencia.

Y, a la sazón, deseosa,
se incendiaba
en sus cimientos.
Y anhelante lamía
sus labios
con sus versos.

Índigo, de trazos e imagen, dedicados a Taty  y a la pasión: en una palabra: a Taty, en agradecimiento.

Martirio y Javier Ruibal de la Flor de Estambul enlazada en  versos y pasión, y basada en la música de la 1ère Gnosienne de Erik Satie.

domingo, 23 de enero de 2011

A água nasce abraçada ao fogo...




E e a água nasce abraçada ao fogo... quei(mar)...!

Tomo prestadas estas palabras de Luciana en su comentario a  Volver al agua, para dar título a esta entrada, e introducir las Señales de humo de Benedetti:

Cuando estás en el filo de lo oscuro
y le rindes honor desde tus huesos
cuando el alma purísima del ocio
pide socorro al universo inútil
cuando subes y bajas del dolor
mostrando cicatrices de hace tiempo
cuando en tu ventanal está el otoño
aún no te despidas / todo es nada /
son señales de humo / apenas eso
tu mirada de viaje o de desiertos
se vuelve un manantial indescifrable
y el silencio / tu miedo más valiente /
se va con los delfines de la noche
o con los pajaritos de la aurora /
de todo quedan huellas / pistas / trazas
muescas / indicios / signos / apariencias
pero no te preocupes / todo es nada
son señales de humo / apenas eso
no obstante en esas claves se condensa
una vieja dulzura atormentada
el vuelo de las hojas que pasaron
la nube que es de ámbar o algodón
el amor que carece de palabras
los barros del recuerdo / la lujuria /
o sea que los signos en el aire
son señales de humo / pero el humo
lleva consigo un corazón de fuego

Mario Benedetti, Buzón de tiempo.

Índigo, de la imagen. Luciana Marinho del título de la entrada. Y Benedetti de las palabras, dedicadas hoy especialmente al corazón que late lirismo y al corazón de nieve y colores. Melody Gardot de Who Will Comfort Me, enlazada dos veces al filo de lo oscuro.

sábado, 15 de enero de 2011

Ojos de liquen y arena


¡Te sienta tan bien enrojecer!
¡Lamo tus ojos de liquen
y arena!
Veo tu piel erizada,
tus poros abiertos,
desgranando perlas.
Tu cuello se tensa.
Tus ojos se vuelcan.

¡Te sienta tan bien enrojecer!
¡Palpo tus ocres de alga
y marea!
Tus humedades de miel me alientan.
Sorbo tu esencia.
Recorro tus sendas.
Bebo tu néctar.
Me turbas y domas.
Me quemas.

Y enardecida te bebo,
ávida del generoso vino
que me entregas.
Y transmutada me olvido
de tantos y tantos granos de arena.


Y como pequeño insecto, se enreda entre musgos y líquenes, diminuta y ajena, moldeando, entre sus patas, tenues y quebradizas bolas de barro, musitando suavemente sonidos de otras hojas secas, otras aguas, otros vientos, otras tierras: Je t'appartiens.



Índigo, de trazos e imagen. Pink Martini y Eddy Mitchell, de la música enlazada.

sábado, 8 de enero de 2011

Entre silencios




Ven. Ven a susurrarme silencios al oído. Ven. Ven a darme tu boca y tus recuerdos. Ven a contarme despacio, entre silencios... Ven cuando llegue el momento. Solo entonces, ven. Despacio, con la alegría de las luces y las sombras. Con las penas, con las nubes, con los soles, entera y desnuda, con la piel y el goce, aferrándosete aún a las yemas desgastadas de los dedos. Con la nieve. Con el fuego. Con el cuerpo herido pero abierto. Diáfana. Y yo, despojado de esas arrugas que habitan mis ramas escotadas, sustraído hasta de mí mismo, totalmente a la intemperie, cándido pese a esta incipiente senectud que viste ya mi tronco, te recibiré.
Y sin hojas,  deshilachado y blanco, de tan azulado, salvaje e incierto, asombrado y arrebatado en su delirio, desde su ventana, la vio rebasando límites, mordisqueando el lóbulo que, en su niñez, ya anunciaba que se convertiría en el más bello de la tribu de los Masai.




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Índigo, de trazos e imágenes. Luis Eduardo Aute, de la música y las letras de las dos canciones A la Intemperie y Quiéreme de su último disco, A la Intemperie, enlazadas entre los trazos._______________________

domingo, 2 de enero de 2011

Sueños y deseos y mantra de pájaros


Sueños, Pablo Guerrero, p. 191, Pablo Guerrero, un poeta que canta, Verbum.

Los sueños vuelan altos como pájaros,
los sueños ven la tierra desde arriba,
los sueños tienen ojos transparentes,
los sueños iluminan.


Los sueños son posibles,
Los sueños son posibles,
Los sueños son posibles.

Tus sueños descienden como lluvia,
tus sueños acuden si los llamas,
tus sueños viven más que tu vida,
tus sueños se instalan en tu casa.

Tus sueños son posibles,
tus sueños son posibles,
tus sueños son posibles.

Los sueños están en los bolsillos
de los trajes usados y los besos.
Los sueños eligen las miradas
que en el futuro van a ser verdades.

Los sueños son posibles,
los sueños son posibles,
los sueños son posibles.

Tus sueños son posibles,
tus sueños son posibles,
tus sueños son posibles.





A ti, y a ti, y a ti. A todos los que pasáis por aquí. Gracias por vuestra mirada que dice verdades, por vuestros sueños. Gracias por la sencillez, por la ternura, por el afecto. Y un ramillete de sencillos deseos y brotes de sueños en los bolsillos viejos para que, en 2011, también sigamos colmándonos con lo más pequeño: una flor, un olor, una sonrisa, una lágrima, un sonido, un sabor, un abrazo, un beso. Y aprendiendo a ver con la mirada nueva y trazar el camino de una hormiga dibujando sueños.

Índigo, de imágenes y sencillos deseos.