miércoles, 20 de junio de 2018

viernes, 15 de junio de 2018

Couleur printemps: Vert IV


Un animal con los instintos casi intactos. 
O eso dicen los hados.

nuria p. serrano, ÍndigoHorizonte 2018, de trazos e imagen.


miércoles, 13 de junio de 2018

Couleur printemps: Vert-III




Era marzo. 
Empezaban a caer 
los nidos de los pájaros. 
Encontré el primero 
en el suelo irisado.
Intenté cogerlo. 
Se me partió entre las manos.
La lluvia pajiza no entiende 
de pájaros.


nuria p. serrano, ÍndigoHorizonte 2018, de trazos e imagen.


domingo, 10 de junio de 2018

Retrato de una mujer invisible














El perro-guía,
entre ramas y arbustos,
busca el sendero.


M.A. Serrano, de la imagen y del haiku. Si quieres leer alguno más de sus haikus, no dudes en pasarte por su blog: Aprendiendo Haiku




Muchas veces he pensado en la invisibilidad de la mujer, la impuesta desde el exterior, y la autoimpuesta. Muchas veces he pensado en la invisibilidad de la mujer que, además de mujer, es madre. Ser madre tiene muchas implicaciones, de todo tipo, blancas, grises, negras  que no es oro todo lo que reluce, y muchas de esas implicaciones también vienen impuestas desde el exterior, otras son autoimpuestas. Divago. Lo sé. Todo esto para hablar de la invisibilidad.

El caso es que hoy es el cumpleaños de mi madre y que, hace unos segundos leía yo Una vida en palabras, Conversaciones con I.B. Siegumfeldt, de Paul Auster, y me he quedado pensando en este párrafo: "La invención de la soledad es la primera narración amplia en la transición austeriana de la poesía a la prosa, con la descripción de su padre, Samuel Auster, en "Retrato de un hombre invisible". 

Me repito, y vuelvo a divagar: soledad, invisibilidad, mujer, madre, poesía. Hace una semana estuve en un paraje especial para mí y para mi madre, con ella y con mi perra, Lula. Caminábamos. Mi madre iba delante con Lula. Yo iba detrás con la cámara. Cuando llegué a su lado, me enseñó uno de sus haikus. Acababa de escribirlo. Mi madre hace haikus, desde hace muchos años. Mis hermanos y yo le instamos a reunirlos en un libro y siempre dice: mis haikus no tienen calidad como para publicarlos. Yo no sé qué decirle. A veces le digo: "sí, se publica demasiado, y no siempre es lo más acertado, pero, aunque no publiques tus haikus, quizá, al menos, deberías reunirlos en una pequeña libreta... por si acaso...".

Todo esto para hacer un pequeño retrato de una mujer invisible: que me perdone Auster por reutilizar el título que dio a la descripción de su padre, y que me perdone mi madre por regalarle hoy un poquito de visibilidad para uno de sus haikus y para el blog donde, hace años, iba dejando algunos de sus hallazgos.