miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sans viser personne - Benjamin Biolay




Pincha en Biolay, para escucharla en la voz, letra y música de Benjamin Biolay.

Índigo (nuria p.serrano), de la foto y la traducción al castellano

Ya no hay amor, solo ilusiones

Ya no hay dos cielos, solo un único horizonte
Ya no hay lágrimas, solo lagrimones
Y con esto no me estoy refiriendo a nadie.

Ya no hay ósmosis, nadie al unísono
Ya no hay cosmos encima de nuestro balcón
Ya solo hay fosas, solo placas de hormigón
Y con esto no me estoy refiriendo a nadie

Decepcionado de vosotros, decepcionado de nosotros
Ya no creo en nada. Nada.

Ya no hay Absoluto, solo hierba de visón
Ya no hay brutos de gran corazón bajo el blusón
Ya no hay putas, solo mirones
Y con esto no me estoy refiriendo a nadie.

Ya no hay conjuntos, solo divisiones
Bajo el cielo que centellea en el país del rey de los imbéciles
Ya no hay verano, ya no hay bellas estaciones
Y con esto no me estoy refiriendo a nadie.

Decepcionado de vosotros, decepcionado de nosotros
Ya no creo en nada. Nada.

Ya no hay izquierda, solo moribundos
Ya no hay comienzos, solo infames bosquejos
Ya no hay suerte, solo decisiones
Y con esto no me estoy refiriendo a nadie
Ya no hay asociaciones, solo hombres-isla.

Ya no hay bahía de Ángeles, solo rincones y  más rincones
Bajo el cielo naranja, en el país del rey de los imbéciles
Y con esto no me estoy refiriendo a nadie.

Decepcionado de vosotros, decepcionado de nosotros
Ya no creo en nada. Nada.

Decepcionado de vosotros, decepcionado de nosotros
Ya no creo en nada. Nada.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Todas las luciérnagas





Te amaba.
Lucían todas las luciérnagas.
Me pediste una luciérnaga.
Alcé la mano lejos.
Busqué.
Entre los árboles.
Entre el rocío.
Entre la grama.
Lejos.
Me afané.
La hallé.
Para ti.

Te amaba.
Lucían muchas luciérnagas.
Me pediste otra luciérnaga.
Icé mis ojos lejos.
Atrapé el arco iris.
Atrapé las estrellas.
Atrapé el universo.
Entero.
Para ti.

Te amaba.
Llené mis manos de luz.
Me hice luciérnaga.
Para ti.
Y quise buscar más luciérnagas.
Para ti.
No las encontraba.
Me afanaba.
Buscaba.
Lloraba.
En vano.
Ya no quedaban luciérnagas.
Para ti.

Te amaba.
Pedí luciérnagas.
Busqué estrellas.
Imploré luz.
Para ti.
Vi un destello.
Lejos.
Muy lejos.
Lo atrapé.
Te lo di.

Gozaste.
Creías tener todas las estrellas.
Todas las luciérnagas.
Me miraste.
Te miré.
Sonreíste.
Sonreí.
Y me rogaste.
Me pediste.
Me exigiste:
¡Aplasta todas las luciérnagas!
¡Apaga todas las estrellas!
Y asentí.

Te amaba.
Aplasté todas las luciérnagas.
Apagué todas las estrellas.
Para ti.
Habías amasado las estrellas
apagadas.
Atesorado las luciérnagas
aplastadas.
Acotado el universo.
Acaudalado la luz.
Y su reverso.
Pero el cielo estaba negro.
Ni una sola estrella.
Ni una sola luciérnaga.
Ni un solo fulgor.
En mí.

Imploraste más estrellas.
Exigiste más luciérnagas.
Querías otra estrella.
Todas las estrellas.
Otra luciérnaga.
Todas las luciérnagas.
Ordenaste.
Exigiste.
Reclamaste:
¡Arráncate el corazón!
Te amaba.
Me lo arranqué.
Te lo di.
Luego me puse alas
de libélula. 
Y me fui.



Fotografía y poema: nuria p. serrano, Índigo Horizonte 2010