miércoles, 27 de febrero de 2013

Aprendiz de viajero, Al Berto




Aprendiz de viajero
Traducción: nuria p.serrano, ÍndigoHorizonte 2013.
Original: Al Berto en O Anjo Mudo.


Un día leí en un libro: “Viajar cura la melancolía”.

Creo que, a esa altura, creí en lo que leía. Estaba enfermo; tenía quince años. No me acuerdo de la enfermedad que me postró en la cama; apenas recuerdo la impresión que me causó, entonces, lo que acababa de leer.

Pasaron los años, como se apagan las estrellas fugaces, y, aún hoy, no sé si viajar cura la melancolía. Sin embargo, persiste en mí aquella extraña impresión de que fue una predestinación.

La verdad es que desde los quince años nunca más dejé de viajar. Atravesé ciudades inhóspitas, me perdí entre mares y desiertos, me mudé de casa cuarenta y cuatro veces y conocí cuerpos que deambulaban por la noche vaga… Avancé siempre, sin destino cierto.

Todo comenzó tras aquella enfermedad.

Era aún noche cerrada. Me levanté y partí. Fui en dirección al mar. Vi romper las olas, recogí conchas, bordeé acantilados; me alejé de casa lo más que pude. Vi la mañana erguirse, blanca, y abrazar una isla; vi crepúsculos y noches sobre un río, amé la existencia.

Dormía donde podía: en medio de las dunas, enroscado en un tojo, como un animal; dormía en un pinar, o donde me diesen abrigo, en graneros, garajes abandonados, una cama…

Y cuando regresé, regresé con el ansia del eterno viajero dentro de mí.

Hoy sé que el viajero ideal es aquel que, en el transcurso de la vida, se ha ido despojando de las cosas materiales y de las tareas cotidianas. Ha aprendido a vivir sin poseer nada, sin un modo de vida. Camina, así, con la levedad de quien lo ha abandonado todo. Deja que el corazón se apasione por el paisaje pues el alma, en el soplo de la madrugada, se recompone de las aflicciones urbanas.

Poco a poco, aprendí que ningún viajero ve lo que otros viajeros, al pasar por los mismos lugares, ven. La mirada de cada uno, sobre las cosas del mundo, es única, no se confunde con la de nadie más.

 Viajar, si bien no cura la melancolía, por lo menos, purifica. Libera al espíritu de lo que es superfluo e inútil; y el cuerpo reencuentra la armonía perdida, entre el hombre y la tierra.

El viajero aprendió, así, a cantarle a la tierra, a la noche, a la luz, a los astros, a las aguas y a las tinieblas, a los pájaros y a las plantas. Aprendió a nombrar el mundo.

Separó con una línea de agua lo que en él había de sedentario de aquello que era nómada; sabe que el hombre no fue creado para quedarse quieto. La sedentarización lo empobrece, le seca la sangre, le mata el alma, estanca el pensamiento.

Por todo esto, el viajero escogió el lado nómada de la línea del agua. Vive allí, y canta, sabiendo que la vida no habrá sido un abismo, si consigue que su canto, o trazos de él, lo una de nuevo al Universo.

nuria p.serrano, ÍndigoHorizonte 2013, de las imágenes y de la traducción de este texto de Al Berto, cuyo original Aprendiz de viajante puede leerse en en O anjo Mudo (Ediciones Assírio & Alvim, Tercera Edición, Marzo 2012, ISBN 978‑972‑37‑0519‑5).



sábado, 23 de febrero de 2013

Elefante azul





Distraído entre su móvil y un perro que pasaba por allí, no vio que el elefante azul lo miraba. A él.



©Índigo (Nuria P. Serrano) – 2013, de imagen y trazos.

jueves, 21 de febrero de 2013

Ruiseñor y autoabrazo



Era un día sencillo. Un día cualquiera. Un día de nubes, cigüeñas, ramajes y ruiseñor pequeño.

Era un día sencillo. Entre cenizas y azul, un leve balbuceo: « Dans ma maison qui n’est pas ma maison, tu viendras. »

Era un día sencillo. Un día cualquiera. Se oyó un leve crujido en el murmullo del viento. Tras un tenue forcejeo, se miraron ambas. Cejó todo. Se hizo sonoro el silencio.

Y al fin pasó Nuria a través del espejo.




©Índigo (nuria p. serrano) de los trazos y la primera imagen. ©Mi hija, de once años, de la segunda, tomada y retocada por ella. Gracias a tod@s, especialmente a los que habéis sabido "guardarme" el secreto de una dualidad que hoy concluye.

domingo, 17 de febrero de 2013

El Dorado is round the bend





El Dorado is round the bend. 
Ella lo sabe y me muestra el camino. 
O eso cree.




Yo, incrédula, la sigo. 
Me da el arcoiris.
La admiro. 



Me cubre de azules.
Dudo.
Pero la sigo.





Y, por si acaso, retengo el instante dorado. La fotografío. 



© Índigo-2013, de trazos e imágenes.

sábado, 16 de febrero de 2013

viernes, 15 de febrero de 2013

Y la imagen se hizo palabra





¿Lo entenderán, o habremos de explicárselo?


© Índigo-2013, de trazos e imagen.


martes, 12 de febrero de 2013

La música y el beso, imagen sobre un poema de Paul Éluard





Más era un beso

Más era un beso 
Menos las manos sobre los ojos 
Los halos de luz 
En los labios del horizonte 
Y unos remolinos de sangre 
Que se entregaban al silencio.

Trad.: ©Índigo-2010.



Plus c’était un baiser 

Plus c’était un baiser
Moins les mains sur les yeux
Les halos de lumière
Aux lèvres de l’horizon
Et des tourbillons de sang
Qui se livraient au silence.


©Paul Éluard, en L'amour la poésie.


©Índigo-2010-2013, de  la traducción del poema de Éluard, de los trazos y de la imagen que yo llamo: La musique et le baiser, y que se puede ver también en el lateral izquierdo del blog. La imagen que hoy pongo aquí está tomada el 24 de diciembre 2012 y retocada en 2013. La imagen similar que está en el lateral izquierdo del blog la tomé en diciembre del 2010, con otra cámara, y con menos imágenes en la retina. Cuando tomé la foto en 2010, también un 24 de diciembre, nevaba en París y mis viejas botas de campo me ayudaron a trazar sendas sobre la ciudad nevada mientras seguía releyendo a Paul Éluard que se "empeñaba" en acompañarme en cada viaje.

domingo, 10 de febrero de 2013

Chapeau !







©Índigo – 2013, de la imagen©Pablo Guerrero, de la canción enlazada: Lobos sin dueño.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Si me conmoviese el amor, Francisco José Viegas





Si me conmoviese el amor 
Traducción: Índigo-2013 (nuria p.serrano)
Original: Francisco José Viegas

Si me conmoviese el amor como me conmueve
la muerte de los que amé, yo viviría feliz. Observo
las higueras, la sombra de los muros, el jazmín
en que quedó grabada tu mano, y dejo el día

caminar por entre veredas, caminos cerca del río.
Si me conmoviesen tus pasos entre los demás pasos,
los que se pierden en las calles, los que abandonan
la casa y siguen su destino, yo sabría reconocer

la señal que nadie encuentra, el miedo que a nadie
conmueve. Te veo regresar del desierto, atravesar
los templos, iluminar los umbrales, llegar tarde.

Por eso no me busques, no me encuentres,
no me dejes, no me conozcas. Dame apenas
el pan, la palabra, las cosas posibles.
De lejos.


©Índigo-2013 (nuria p.serrano), de las imágenes y de esta traducción del poema de ©Francisco José Viegas que puede leerse en portugués en: Se me Comovesse o Amor,  Ed.: Quasi, Colección: Uma existência de papel, ISBN: 978-989-552-319-1.


martes, 5 de febrero de 2013

Ramas e índigos






Rezuman las ramas luz
índigo crisol
de azul e infancia.






©Índigo-2013, de trazos e imágenes.

sábado, 2 de febrero de 2013

Luz y azules


La cigüeña soñaba azules. 






La cigüeña los sueña.
E incluso entre grises
los encuentra.






©Índigo-2013, de imágenes y trazos.
  

Pegaso




Aun sin alas, burla la atenta mirada del tirano, izando al aire sus cascos.







© Índigo-2013, de imágenes y trazos. Os recomiendo pinchar en cascos e ir al blog, El Templo de las Borracheras, donde acabo de escuchar, de nuevo, la canción de Pablo Guerrero. Merece la pena. Sigamos.

viernes, 1 de febrero de 2013

Payasos



Entre brillos y pliegues de maquillaje se les olvida que el carnaval no dura todo el año.

©Índigo-2013, de trazos e imagen.