martes, 15 de marzo de 2011

De gárgolas y horizontes rasgados...


Hay veces en que hasta el horizonte parece desviarse. Entonces hasta las gárgolas se retuercen en sus cimientos y quieren arrancarse de la piedra madre que las cobija para aullar sus silencios de siglos y penas. Ocasiones hay en que el dolor se incrusta hasta en la mismísima piedra y el verdín ya no arropa angustias ni penas. Entonces, Notre Dame querría inclinarse, desvanecerse y hacerse pequeña para arrullar, con cada una de las voces, caricias y desgarros que sus muchas piedras encierran, tanto amasijo de gritos y ausencias, y enjugar, con su inmenso abrazo de piedra, cada lágrima amarilla y densa.




Índigo, de trazos e imágenes.

4 comentarios:

  1. Bien, muy bien. Un trabajo arriesgado por los encuadres pero resuelto con dignidad.
    Me gustó.
    Saludos

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  2. Pero que bonito juego de imagenes y palabras, me ha gustado mucho, en especial esta parte: Entonces hasta las gárgolas se retuercen en sus cimientos y quieren arrancarse de la piedra madre que las cobija para aullar sus silencios de siglos y penas.

    Te dejo un fuerte abrazo.

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  3. Hay ocasiones en que el dolor deja mudo el corazón, es tanto el daño que su pálpito se acalla...Hay ocasiones amiga mía, que la piedra habla más allá de los cimientos.
    Un beso.

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  4. Excelentes encuadres rodeados de bonitas y tristes palabras. La tristeza puede llegar a ser bonita pero solo por un ratito. Un abrazo.

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