miércoles, 21 de septiembre de 2016

Roald Dahl y la magia




Quienes no creen en la magia nunca la encontrarán.

Hay una pareja de golondrinas que lleva los seis últimos años haciendo el nido exactamente en el mismo lugar, en una cornisa de madera del cobertizo de las herramientas y, a mí, me sorprende verlas alzar el vuelo y recorrer en otoño miles de millas hacia el norte de África con sus polluelos y, luego, seis meses después, volver a encontrar su camino de vuelta y llegar al mismo cobertizo de madera en Gipsy House, Great Missenden. Es un milagro y hasta los ornitólogos más sabios del mundo siguen sin poder explicar cómo lo logran.

Texto original: Roald Dahl, en The Roald Dahl Treasury
Traducción al castellano: nuria p. serrano, Índigo Horizonte.
Primera edición de esta entrada: Índigo Horizonte 2010.
Reedición y fotografía: Índigo Horizonte 2016.

La entrada de hoy es la séptima y última "rescatada" de 2010: terminamos ese año con esa dama tantas veces olvidada y que, de improviso, vuelve y nos abraza. El próximo viernes, llegará 2011 y, con él, la primera de otras siete rescatadas.


5 comentarios:

  1. La naturaleza sigue escondiendo misterios sin resolver y eso le hace más grande si cabe. Preciosa entrada, Nuria. Me encanta tu propuesta de ir recuperando año a año entradas, poco a poco.

    Besos.

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  2. A veces me gustaría entender esa magia que me sorprende. como en el caso de mis golondrinas (hay tantas, que en los pueblos cada familia parece tener la suya propia).
    Las mías, que desde que tengo uso de razón me acompañan, siempre han vuelto y vuelto cada año a la casa de mis padres, pero como ésta se caía de vieja hubo que hacerle obras y cambiar el patio. Ellas ni caso porque siguen intentando hacer el nido en los lugares más problemáticos, incluso, (y esto me da qué pensar) si no lo logran, vienen a dormir. Sigo asombrada de ese apego y me encantaría ser pájaro en otra vida para entenderlas.
    Abrazos.

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  3. Creer es saber vivir...Sabia naturaleza que nos hace a los humanos intentar comprender su magia ante tanta maravilla.
    Haces bien en rescatar ;)
    Besos.

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  4. dondequiera estuviese la magia,
    allí se concitaban aves de plácido vuelo.
    Tan bien cumplían su ritual, que, sin errar, dos veces por año nos sorprendían con su presencia, siempre en eterna algarabía.
    Eran las grullas, de inquebrantable rigor**

    Mientras, la Laguna despereza primaveras y adormece inviernos****



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  5. Hay golondrinas. Las distancias no existen para ellas porque solo tienen en cuenta el presente, sin perder tiempo inútilmente en el pasado o el porvenir. Un abrazo enorme

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