lunes, 10 de octubre de 2016

Al fin has de ver..., Mário Quintana



Al fin has de ver que las cosas más leves son las únicas

que el viento no logró llevarse:
un estribillo antiguo,
una caricia en el momento preciso,
las hojas deshojadas de un libro de poemas,
el olor que tenía un día el propio viento…

Traducción e imagen: nuria p. serranoÍndigo Horizonte 2011-2012.
Poema original de Mário Quintana.  

Y unas palabras de poeta a poeta: cuentan que Mário Quintana, a veces, se ponía triste y se quedaba enclaustrado unos días en el piso de Porto Alegre donde vivía. Y cuentan que un poeta amigo, cuando lo intuía, atravesaba la ciudad y dejaba al portero del edificio en que Mário vivía, libros, cartas y quindins (que son unos exquisitos dulces portugueses). No intentaba subir ni hablar con su amigo Mário; silenciosamente le dejaba esas pequeñas cosas con olor y sabor a compañía. 

8 comentarios:

  1. Me gusta todo, el poema, ese colorido tan especial de tu foto y la anécdota. Porque me parece muy de verdad todo eso.
    Besos.

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  2. *había cosas
    sin peso
    que hasta
    de envoltorio huían.
    Nunca un céfiro pudo llevarlas consigo*
    Eran palabra. Eran también como amor de levedad

    ¡qué bonito y qué bonito, Índigo!

    besos

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  3. Las cosas se pueden estropear, los metales oxidar, el cuerpo envejecer, porque el paso del tiempo es inevitable. Solo se conserva intacto: el sonido del viento cuando atiza el fuego, el sabor de unos labios desprendiendo pasión y ternura, la sonrisa de las rosas cuando florecen, el olor a la tierra en días de lluvia. El poema de Quintana es bellísimo y la fotografía de esa hoja color ocre entre los grises y los siena: preciosa. De la anécdota que cuentas me quedo pensando que el verdadero sentido de la amistad es: la calidad y no la cantidad de tiempo invertido, a veces, solo basta un abrazo o dejar una señal así como las aves, que sobrevuelan el nido. Como siempre mi querida Nuria: belleza en tus imágenes, textos y pensamientos.

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  4. Texturas y sombras maravillosas, en consonáncia con el texto de Quintana.
    Un abrazo Núria

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  5. Qué detalles más bonitos.
    Un abrazo.

    El olor del viento a veces cuesta olvidar.

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  6. Las cosas más simples a veces son las más importantes, casi siempre.

    Y esa anécdota la conocía, seguramente por ti.

    Un beso silencioso.

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  7. Antes de contrate las pequeñas tonterías que se me ocurren cuando te leo, quería agradecer tu paso por mi blog donde curiosamente coincido con este gusto por lo insignificantemente grandioso que nos rodea sin a penar ser conscientes de ello .. a eso me huele a mi el otoño, a belleza minúscula, vida silenciosa y pequeñita explotando bajo las hojas secas aparentemente muertas y sin embrago refugio de una explicó soterrada de vida ... mi padre siempre decía que la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario está en los detalles ... preciosa la anécdota que cuentas del amigo de Mário Quintana ... es cariño demostrado en la forma que sea, siempre será el mejor calefactor que tenemos los humanos.

    Un placer NURIA

    ... abajo, en un rinconcito de tu blog te dejo acurrucado un abrazo y mi gratitud ;)

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  8. La belleza de las pequeñas cosas.....
    En la amistad.... a menudo no es necesaria la presencia física ...

    Abrazos Núria

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