jueves, 4 de agosto de 2011

En tu ausencia de luciérnagas


Fruncí el ceño
cuando te marchaste.
Y masqué tu ausencia.

¡Yo que creí que eras eterno!
Se arrugó mi sonrisa.
Se me quebró hasta el llanto.
Escupí.
Grité.
Huí.


Me sentenciaste.
Solo tenía 10 años.

Y un buen día,
ya no recuerdo bien cuándo,
lo supe.

En tu sentencia, tu mejor legado:
luciérnagas en los ojos,
nudos en los dedos,
frunces en el ceño
y pespuntes de agua
y de libélulas
en las manos.


A mi padre, que falleció en un accidente de tráfico un 4 de agosto, hace hoy 34 años, pero que nunca se ausentó realmente de mí.

Índigo, de imágenes y trazos. Chico Buarque de la canción enlazada, arriba, en la ausencia, del último disco de Buarque titulado: Chico.

5 comentarios:

  1. Eras demasiado joven cuando lo perdiste y además de esa forma.
    Muy dificil aceptarlo ¿no?.
    Precioos poema . Un abrazo

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  2. Agosto se enlaza en tu vida, entre azúcares y sales querida Índigo. Hoy es un día para cerrar los ojos, hoy vuela la luciérnaga más allá del ojo y su visión.
    Un besito.

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  3. e assim quem amamos vive, vive em nós amplamente e profundamente ... tão belo e silencioso post.

    beijinho em teu coração
    (amplo e profundo)

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  4. Muy bueno el poema y como dice Sarco sobrecogedor.
    Un saludo

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